Somos el reflejo de lo que consumimos

junio 16, 2016

Somos el reflejo de lo que consumimos

Nada más cierto que la expresión “somos lo que comemos”, pues una alimentación balanceada, que nazca en el hogar como una enseñanza más, y que sea una doctrina desde los primeros años de vida y se mantenga, se ve tanto en el aspecto físico como en el anímico y emocional.

Comer bien y ejercitarse es un estilo de vida, no es una tortura. Por ello es fácil e importante seguir estos pasos: coma entre comidas solamente frutas de agua, jugos sin azúcar, agua, té verde, aromáticas o frutos secos; disminuya poco a poco la cantidad de cada comida; utilice un plato mediano, olvídese del grande; no repita comida, pues esto no solo crea ansiedad, sino que genera la sensación de insatisfacción. Tome mínimo 2.5 litros de agua al día, su piel y sus piernas se lo agradecerán y no salte.

Por eso, es tan importante el consumo regular e indicado del conjunto de alimentos primordiales y en cantidades adecuadas que le provean proteínas, carbohidratos, vitaminas, minerales y lípidos que su organismo necesita.

Los buenos hábitos alimentarios a lo largo de la vida, prevén enfermedades cardio y cerebrovasculares, así como la osteoporosis, obesidad, diabetes, etc.

La piel es un órgano que nos ayuda a diagnosticar muchas enfermedades del organismo: desde carencias de vitaminas como ocurre en la anemia, trastornos hormonales como el hipotiroidismo o infecciones víricas como la hepatitis. Todos estos trastornos se expresan en la piel y estructuras anexas manifestándose con debilidad de uñas, caída del cabello, cambio de color y palidez en la piel, erupciones cutáneas, y cualquier otra anomalía.

Hasta las enfermedades psicológicas como la depresión o la ansiedad se manifiesta en formas de eccemas, psoriasis… todas ellas visibles a través de la piel.

Ni mucho ni poco: un tema fundamental es la malnutrición, que se relaciona con problemas como la desnutrición y la obesidad. En cualquiera de estos casos, así como en la anemia, la base para prevenirlas es tener buenos hábitos alimentarios. Además, situaciones como sobrepeso y obesidad conllevan otra cadena de problemas, desde el taponamiento de las arterias y, a partir de allí, riesgos cardiovasculares, de diabetes y otros.

Lo que debe saber es que sí es posible aprender a comer de manera más sana, incorporando nuevos hábitos. Por eso, sepa escuchar a su cuerpo, para detectar cuándo verdaderamente tiene hambre.

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